¿Somos mejores personas los yoguis?

En la entrada “5 años de Yoga” escribí que gracias al Yoga me siento mejor conmigo misma y con mi entorno. Escribir esto me ha bombardeado la cabeza durante días con la siguiente pregunta ¿Significa esto que soy mejor persona?

Honestamente creo que sí, que el Yoga nos hace mejor como personas; aunque no creo que todas las personas que practican Yoga sean buenas personas. De hecho, creo que hay algunas personas dentro del Yoga con intenciones no muy buenas y con una visión de la vida no muy de espíritu yogui que digamos.

Dentro del mundo del Yoga nos encontramos casos de todo tipo: personas que están en el negocio para enriquecerse, acosador@s, mentiros@s… cualquier cosa que se te pueda ocurrir. Aunque una cosa quiero dejar clara: esto no es culpa del Yoga. Es culpa de la persona, la cual, probablemente ya tenía estos problemas antes, y la cual no está entendiendo o practicando yoga 100%

Sin ir más lejos, el gurú del Yoga que llevo practicando incluso antes de descubrir el Hatha (Ashtanga) está envuelto en una serie de escándalos sexuales por tocamientos indebidos…. Cuando empecé a leer sobre el asunto mi mundo se tambaleó. Soy mujer ¿tengo que dejar de practicar Ashtanga por solidaridad con las víctimas? ¿Por mi sentimiento de indignación? No; no lo voy a hacer; pero tampoco alabaré la figura del que usó su posición de poder como profesor de yoga para usarlo en su beneficio propio. No quiero mirar hacia otro lado, pero tampoco quiero que una persona así dañe todo lo bueno que tiene el Yoga.

Creo que el Yoga transmite unos valores muy importantes. A mi personalmente me ha transformado ¿soy mejor persona? Sí. No me considero mejor persona en el sentido de ser mejor que los que me rodean, me considero una versión mejorada de mi anterior yo. Esto no quiere decir que sea perfecta: me pongo de mal humor, puedo sentir la envidia, no caigo bien a todo el mundo (ni todo el mundo me cae bien a mi)… pero el Yoga me ayuda a ver todas estas cosas y a trabajar en ellas. Trabajando en ellas, mejorando, evolucionando, entendiendo; creo que me convierto en una persona que puede ser realmente parte de la sociedad que formamos y aportar algo; al fin y al cabo, todos somos uno.

No por  practicar Yoga, se es mejor persona; aunque si realmente entiendes lo que es practicar y vivir el Yoga lo serás. Eso sí, no peques de inocente pensando que otra persona va a ser buena solo por ser Yogui; sigue tu intuición, sobre todo al elegir profes@or, y conviértete en mejor persona

5 años de Yoga

Domingo 5 de mayo de 2019, estoy de aniversario ¡¡¡5 años practicando Yoga!!!

Chusa Cuendias Yoga. Practicando en Boras. Abrirl 2019
Disfrutando sobre mi esterilla 🙂
  • ¿Cómo conocí el Yoga?
Koh Tao. Chusa Cuendias. Enero 2014
Mis vistas en Koh Tao (así es fácil que el Yoga llame a tu puerta)

En Koh Tao, Tailandia, una mañana desde la terraza de mi bungaló vi a una pareja que hacía yoga. Entonces no tenía ni idea, pero ahora puedo reconocer que estaban haciendo Ashtanga (parece que estaba destinada a empezar con este estilo) Verlos practicar, de alguna manera me hizo sentir bien: la armonía de sus movimientos, la serenidad de sus rostros…

No sé quienes son pero, sin quererlo, plantaron una semillita dentro de mi que, unos meses después, germinaría.

  • ¿Por qué empecé a practicar Yoga?

Hace unos años caí enferma. Antes de esto, iba todos los días al gimnasio: spinning, body pump, pilates, máquinas… Casi cualquier cosa que me pusieran por delante (menos aerobic, no soporto el aerobic) Cuando empecé a recuperarme, mi cuerpo, pero sobre todo mi cabeza, querían empezar a hacer ejercicio de nuevo; pero mi cuerpo no estaba preparado para volver al ritmo del gimnasio, así que probé por otra alternativa pensando en que iba a ser, al menos eso creía, menos intenso: el Yoga.

Pequé de ingenua porque descubrir el Yoga me resultó algo muy intenso (sobre todo a nivel mental)

  • ¿Cómo empecé?

Busqué por internet una shala que no me quedaba lejos de casa y escribí por el messenger (me costó mucho muchisísimo escribir, una parte me decía sí, otra no) Me confundí de horario el día que quedé para ir a probar, aún así, el profesor me recibió y me dio mi primera clase de Ashtanga. Cuando salí sabía que iba a volver al día siguiente, y el siguiente y el siguiente… y así fue.

Volví a pesar de que al día siguiente me dolían hasta las pestañas de las agujetas que tenía 🙂

  • ¿Por qué empecé con Ashtanga?

Empecé con Ashtanga porque el profesor con el que comencé eligió por mí. Sinceramente, si llego a tener más información en aquel momento sobre estilos de Yoga creo que habría empezado por Hatha o, incluso, alguna clase particular… Pero el destino lo quiso así y creo que ha sido para bien porque aquí sigo.

  • ¿Cómo pasé de ser estudiante a ser profesora?

Sigo siendo estudiante (y seré hasta el fin de mis días) pero me decidí a dar el paso para convertirme en profesora cuando me di cuenta y entendí que no era sólo la practica de Yoga lo que me llenaba y quería; necesitaba transmitir a otros lo que yo había descubierto.

Este paso no ha sido fácil de dar. Respeto mucho a mis profesores, conozco gente que lleva muchísimo tiempo practicando yoga y yo, a los dos años de practica, voy y me meto en el lío de empezar a formarme… Muchas dudas, mucha incertidumbre y vergüenza, pero no me arrepiento: me llegó el momento cuando me tenía que llegar.

  • ¿Qué es lo que me aporta el Yoga?

El Yoga me ha aportado tantas cosas que creo que una entrada en necesaria sólo para esto. En resumen: me siento mejor conmigo misma y con mi entorno desde que practico Yoga.

Chusa Cuendias practicando Yoga en Boras, abril 2019
Me siento bien practicando Yoga; creo que mi cara lo refleja 🙂

Si tienes cualquier tipo de comentario, pregunta, consulta, duda, curiosidad… lo que sea; deja un comentario ¡Estaré encantada de leerte! 🙂

Manual básico para prevenir lesiones, y dolores varios, durante la práctica de Yoga

 

Por todas partes nos encontramos información asegurando que el Yoga es maravilloso, que sirve para muchísimas cosas, entre ellas, recuperarse de lesiones o aliviar dolores o tensiones; entonces ¿cómo puede ser que nos hagamos daño practicando?

 

brown and white bear plush toy

Independientemente de la forma física en la que se esté, del tiempo que se lleve practicando Yoga o del estilo de Yoga que se practique, siempre me encuentro con gente que en, alguna ocasión (incluso ocasiones), se han hecho daño (o les han hecho daño) durante una práctica de Yoga ¿por qué pasa esto si el Yoga tiene tantos beneficios? ¿no tendríamos que estar en una zona súper segura? ¿Creernos en una zona segura nos hace lanzarnos a probar posturas imposibles que hemos visto en alguna parte y que creemos que también podemos hacer?  ¿Qué debemos hacer para que esto no nos pase?

  • Escucha a tu cuerpo (y no dejes que este sea controlado por tu ego)

Por muy bueno que sea tu profesor@, el libro con el que estás trabajando para mejorar una âsana o el video que estás viendo para aprenderte una secuencia ¡Sólo tú estás en tu cuerpo!

Si algo nos da la práctica de Yoga es  aprender a conocernos y aceptarnos (con nuestras limitaciones) Para mi, esto es más importante esto que cualquier âsana: si sabes dónde tienes que parar, eres un buen practicante: escúchate, acéptate y quiérete.

  • Movilízate siempre antes de practicar

¿Sabes de algún deportista de élite que empiece su entrenamiento o competición sin un calentamiento previo? ¿Qué te hace pensar que, por muy flexible que seas, puedes enroscarte en una postura imposible sin haber preparado tu cuerpo primero?

Entiendo que en un momento dado quieres enseñarle tu nueva postura a un amigo, hacerte una foto o, incluso, solo trabajar esa postura porque la quieres mejorar pero ¡¡¡No te olvides de hacer un pequeña movilización y preparar los músculos o articulaciones que se van a ver implicados en tu postura!!!

  • Ojo con las rebajas a la hora de buscar un profesor@

El Yoga está de moda, esto no puede dudarse, y cada vez hay más centros, profesores, gimnasios, instructores… y cada vez con más ofertas y precios de risa. Yo recomiendo prudencia ante toda esta avalancha. Infórmate sobre el centro al que vas a ir, no dudes en preguntar a tu profesor dónde se formó, cuanto tiempo lleva practicando yoga… Creo que es muy importante poder confiar en el profesor de yoga: que sepa cuidar de nuestra salud postural, que nos sepa marcar un camino de trabajo y, sobre todo, que sepa vernos para no forzar nuestros límites.

  • Actitud durante la clase

Tener el equipo adecuando para la práctica y seguir unas indicaciones mínimas también puede prevenir pequeños sustos. Invierte en una buena esterilla que te de estabilidad y no te resbales en ella; por este mismo asunto de los resbalones (y alguna razón más) ¡no practiques con calcetines!

Utiliza soportes que te ayuden a adaptar las asanas a tus condiciones físicas: mantas, bloques, ladrillos… (yo me aseguraría que en mi centro donde asisto a clases de Yoga manejan y controlan estas técnicas) Y, sobre todo, escucha a tu profesor@ (la comunicación profesor@/alumno@ es muy importante)

  • No vas a trabajar en el circo del Sol: eres un “simple occidental”

No importa la disciplina de yoga que practiques, no tienes que ponerte metas posturales ¡las metas van por otros lados!

Hay mucha muchas imágenes inundando las redes pero no todas son la realidad. Ex bailarinas profesiones, ex gimnastas, ex, ex, ex… cada vez más deportistas que se retiran de su especialidad por edad, por lesiones o por no haber podido llegar a niveles de competición más altos se dedican al yoga buscando una nueva salida profesional; obviamente, no podemos compararnos con una persona que ya podía poner la pierna de la cabeza cuando tú ni siquiera sabías que exitía el yoga.

Además, tenemos que ser un poco sinceros con nostros mismos: vivimos en una sociedad occidental, en las que nos sentamos en sillas, pasamos horas delante de pantallas de ordenador, comemos comida chatarra… y un montón de cosas que nos alejan de los cuerpos orientales así que, no te pases de exigente con tu probre columna encorvada o tus caderas cerradas: mímalos y cuídalos.

 

En resumen: buscar un buen profesional del Yoga, practicar con regularidad para evolucionar con progresión en tu práctica , escucharte, aprender, adaptarte y quererte; y no tomar el dolor como algo normal dentro de la práctica. Si aún así, un día te haces daño o te lesionas, tómate tu tiempo para que el cuerpo descanse y se recupere y aprovecha ese tiempo para saber por qué te pasó y que es lo que no debes volver a hacer para que no te pase de nuevo.

Recuerda: no estás en una competición, estás en un camino maravilloso contigo mismo y los que te rodean. El camino del Yoga.