Yoga: algo más allá de una moda durante el confinamiento

La crisis que estamos viviendo nos afecta como sociedad y como individuos de diferente manera. Cada un@ de nosotr@s estamos intentando llevar esta situación de la mejor forma posible. Como profesora de yoga, me preocupan varias cosas que veo en las redes: el boom del yoga como la píldora mágica para salir de este confimamiento con un cuerpo 10, vivir el confinamiento con alegría constante porque el yoga te hace sentir bien, hacerte invencible al COVID-19 por practicar yoga,  clases de yoga abiertas a todo el público que no son precisamente para todo el público…

Dándole vueltas a todo esto he decido publicar mis siguientes reflexiones personales:

1- El Yoga fortalece el sistema inmunológico sí, pero eso no te hace inmune a ningún virus. Precaución y cabeza.

2- La meditación tiene muchos beneficios y, sí, ayuda a sentir mejor, pero no es un camino de rosas ni una poción mágica. Sus beneficios se notan a base de constancia; y meditando no va a desaparecer este problema (aunque sí  te va a sar herramientas para manejarte mejor en este problema)

3- No necesitas comprar material de Yoga para iniciarte en el Yoga durante la cuarentena. Necesitas encontrar una clase de un profesor que adapte la clase a alguien como tú, con tus condiciones. Compra cuando pase todo esto (si realmente quieres seguir)

4- No renuncies a calidad. Estamos en casa vale, y a lo mejor las clases que estás siguiendo son gratuitas pero no por ello tienes que renunciar a calidad. Busca profesores cualificados, hay un montón en la red compartiendo.

5- Por favor, ten cuidado con tu cuello. Si estás practicando delante de la pantalla escucha las indicaciones que el profesor va dando, girar el cuello para mirar la pantalla en función de la postura en la que estés ¡te puede jugar una mala pasada! (y ya tienen demasiados pacientes en los hospitales como para empezar a saturar las emergencias de traumatología)

6- Cuando te pongas a practicar no pienses “hago esto para que me ayude con el confinamiento” piensa que lo haces porque realmente quieres, o porque por fin tienes ese tiempo que antes no tenías… lo que sea pero en positivo. Así te ayudará a fijar una rutina que probablemente se quede contigo tras este período de tiempo y, quien sabe, apuntarte a clases presenciales y regulares de Yoga en la ciudad donde vives

Los profesores de Yoga también estamos sufriendo en esta crisis y vamos a tener que ser fuertes para salir adelante; tanto a nivel mental como a nivel material (tenemos facturas que pagar)

 

7- ¿Sabías que no tienes por qué estar activ@ y hacer yoga todos los días? No te fuerces, si coges rutina bienvenida sea, pero aprovecha para descansar y para escuchar tu cuerpo y darle lo que necesita.

Por cierto, la escucha del cuerpo es algo que se adquiere con la práctica de Yoga. LLeva su tiempo, pero cuando recoges el fruto, este te acompaña de por vida.

8- Desconecta de vez en cuando redes sociales, teléfono, televisión… y estate contigo mism@, con tu pareja, con tus hijos… con quien sea que estés pasando el confinamiento. Esto te va a dar un momento de verdadero Yoga sin falta de mallas: estar presente en el aquí y el ahora.

Y tú ¿estás practicando yoga en casa? ¿Has empezado en la cuarentena o ya practicabas antes? Desde mi casa, te agradezco que hayas tomado tu tiempo para leerme y te deseo de corazón que estés bien.

5 años de Yoga

Domingo 5 de mayo de 2019, estoy de aniversario ¡¡¡5 años practicando Yoga!!!

Chusa Cuendias Yoga. Practicando en Boras. Abrirl 2019
Disfrutando sobre mi esterilla 🙂
  • ¿Cómo conocí el Yoga?
Koh Tao. Chusa Cuendias. Enero 2014
Mis vistas en Koh Tao (así es fácil que el Yoga llame a tu puerta)

En Koh Tao, Tailandia, una mañana desde la terraza de mi bungaló vi a una pareja que hacía yoga. Entonces no tenía ni idea, pero ahora puedo reconocer que estaban haciendo Ashtanga (parece que estaba destinada a empezar con este estilo) Verlos practicar, de alguna manera me hizo sentir bien: la armonía de sus movimientos, la serenidad de sus rostros…

No sé quienes son pero, sin quererlo, plantaron una semillita dentro de mi que, unos meses después, germinaría.

  • ¿Por qué empecé a practicar Yoga?

Hace unos años caí enferma. Antes de esto, iba todos los días al gimnasio: spinning, body pump, pilates, máquinas… Casi cualquier cosa que me pusieran por delante (menos aerobic, no soporto el aerobic) Cuando empecé a recuperarme, mi cuerpo, pero sobre todo mi cabeza, querían empezar a hacer ejercicio de nuevo; pero mi cuerpo no estaba preparado para volver al ritmo del gimnasio, así que probé por otra alternativa pensando en que iba a ser, al menos eso creía, menos intenso: el Yoga.

Pequé de ingenua porque descubrir el Yoga me resultó algo muy intenso (sobre todo a nivel mental)

  • ¿Cómo empecé?

Busqué por internet una shala que no me quedaba lejos de casa y escribí por el messenger (me costó mucho muchisísimo escribir, una parte me decía sí, otra no) Me confundí de horario el día que quedé para ir a probar, aún así, el profesor me recibió y me dio mi primera clase de Ashtanga. Cuando salí sabía que iba a volver al día siguiente, y el siguiente y el siguiente… y así fue.

Volví a pesar de que al día siguiente me dolían hasta las pestañas de las agujetas que tenía 🙂

  • ¿Por qué empecé con Ashtanga?

Empecé con Ashtanga porque el profesor con el que comencé eligió por mí. Sinceramente, si llego a tener más información en aquel momento sobre estilos de Yoga creo que habría empezado por Hatha o, incluso, alguna clase particular… Pero el destino lo quiso así y creo que ha sido para bien porque aquí sigo.

  • ¿Cómo pasé de ser estudiante a ser profesora?

Sigo siendo estudiante (y seré hasta el fin de mis días) pero me decidí a dar el paso para convertirme en profesora cuando me di cuenta y entendí que no era sólo la practica de Yoga lo que me llenaba y quería; necesitaba transmitir a otros lo que yo había descubierto.

Este paso no ha sido fácil de dar. Respeto mucho a mis profesores, conozco gente que lleva muchísimo tiempo practicando yoga y yo, a los dos años de practica, voy y me meto en el lío de empezar a formarme… Muchas dudas, mucha incertidumbre y vergüenza, pero no me arrepiento: me llegó el momento cuando me tenía que llegar.

  • ¿Qué es lo que me aporta el Yoga?

El Yoga me ha aportado tantas cosas que creo que una entrada en necesaria sólo para esto. En resumen: me siento mejor conmigo misma y con mi entorno desde que practico Yoga.

Chusa Cuendias practicando Yoga en Boras, abril 2019
Me siento bien practicando Yoga; creo que mi cara lo refleja 🙂

Si tienes cualquier tipo de comentario, pregunta, consulta, duda, curiosidad… lo que sea; deja un comentario ¡Estaré encantada de leerte! 🙂