Practicar Yoga Online

 

Desde el confinamiento ha habido un boom de ofertas de clases de yoga online: grabadas, en vivo, gratuitas, de pago, plataformas, redes sociales… ¿realmente se puede practicar online? ¿cómo elegir entre tanta demanda? ¿hay que comprar mucho material?

Aquí estoy, tomando una clase de yoga online en 2018. Chusa Cuendias
Aquí estoy, tomando una clase de yoga online en 2018. Chusa Cuendias

 

Yo llevo practicando yoga online practicamente desde mis inicios en el mundo del yoga. La primera vez que practiqué online, no fue una clase en vivo: fue una grabación de una clase en vivo con el profesor y los estudiantes en una escuela de yoga, en el año 2016.

 

 

 

 

A la hora de elegir con qué profesor, estudio de yoga online o plataforma practicar te recomiendo que hagas lo mismo que si estuvieras visitando un estudio físico: comprueba que el profesor tiene la preparación necesaria para dar clases; ponte en contacto con los que te interesen y pregunta todas tus dudas; busca opiniones reales de usuarios… Como punto diferente, en el caso online, es importante que te informes sobre si las clases son grabadas o en vivo ya que la experiecia para el estudiante, y para el profesor, cambia mucho.

En el caso de las clases online toma especial relevancia la profesionalidad del profesor que elijas. Tradicionalmente, se asocia la practica de yoga a ajustes manuales pero no es así. Por su puesto que estos ajustes son importantes y ayudan y enseñan un montón al practicante, pero unas buenas indicaciones verbales son aún más importantes que que nadie te toque.

Este es uno de los puntos por los que me parece importante elegir clases en vivo en el que el profesor esté pendiente de las personas que están practicando al otro lado de la pantalla. Los vídeos están muy bien, y son muy buenos complementos y herramientas de trabajo; los directos en Instagram ayudaron a muchas personas durante el confinamiento pero… en estos casos nunca vas a tener ningún tipo de indicación específica para ti, ningún ajuste ni explicación para tu caso en concreto.

Lo ideal sería que tuvieras un espacio en tu casa o en tu lugar de trabajo que pudieras acondicionar como tu rincón de yoga pero, seamos realistas, la mayoría de los mortales occidentales no podemos contar con esto así que seamos prácticos. Solamente necesitas un sitio en el que entre tu esterilla y en el que la cámara de tu teléfono o tu ordenador pueda registrarte por completo para que el profesor pueda guiarte (esto sólo en caso de las clases en vivo).

En cuanto al material, para empezar sólo necesitas ropa cómoda y un antideslizante (imprescindible esto ya que en Yoga trabajamos descalzos y podrías resbalarte si lo intentas directamente sobre el suelo).

Y ya que te vas a lanzar a practicar yoga online; vence a la pereza ( y a la vergüenza, al menos en mi caso) y llévate el yoga contigo allí donde vayas. Una parte positiva de pracicar online es que puedes conectarte allí donde estés. Por ejemplo ¿cómo pasas tu tiempo en el aeropuerto? Abre tu esterilla ¿Qué haces los ratos muertos de tus vacaciones? Abre la esterilla…

Por último; me gustaría señalar que los profesores de yoga comemos, pagamos impuestos, pagamos formaciones, pagamos a otros profesores de yoga para recibir clases… así que sí; es normal pagar por las clases online. Igual que es normal que te paguen tu trabajo aunque estés teletrabajado.

 

Anímate a probar con el Yoga Online. Si te apetece probar conmigo, tengo varios horarios online de clases en vivo en Yoga con Chusa y en el estudio online The StudiOh! Clases en grupo o individuales, para todos los niveles y diferentes estilos. Un Yoga pensado para Todos, estés donde estés.

Mis libros de Yoga

Con motivo del Día del Libro, aquí va mi lista de libros de yoga recomendados. Si alguno te interesa, te animo a que dejes de lado Amazon y que esperes a que acabe el confinamiento para ir a la librería de tu ciudad o barrio ¡Las librerías nos necesitan!

 

1- Yoga en Evolución. Manual para profesores y practicantes con experiencia, Mayte Criado (editorial Kairós)

Está en primer lugar, no sólo porque me he formado en la escuela de Mayte Criado y ella ha sido profesora directa mía, sino también porque este libro es una “biblia del Yoga” A lo largo de 632 páginas leerás sobre filosofía, pranayama, qué necesitas para ser profesor de yoga, ejemplos de creación de series para dar clase… Completísimo, una maravilla.

2- La fuerza del Ashtanga Yoga, Kino MacGregor (editorial Sirio)

Cuando empiezas en el yoga y comienzas a descubrir profesores y gurús te das cuenta de que el Yoga tiene una tradición, principalmente, masculina. Descubrir a Kino fue como un rayo de luz. Una profesional exitosa que comparte sus enseñanzas por todos los rincones del mundo. El libro se centra, principalmente, en la primera serie del Ashtanga Yoga. Todas las asanas bien acompañadas por su correspondiente imagen y un exahustivo texto describiéndola.

Yo lo consulto un montón: cuando quiero trabajar una âsana específica o cuando me asalta alguna duda durante la práctica de Ashtanga.

3- Ashtanga Yoga. La práctica del yoga según el método de Sri. Pattabhi Jois, Petri Räisänen (editorial Kairós)

Este libro es ARTE. La edición súper cuidada con unas fotografías infinitamente hermosas (y no sólo porque Petri en este libro parece Adonis, que también, si no por el exquisito trabajo del fotógrafo)

Si eres practicante de Ashtanga; este libro te enamorará.

4- Ahtanga Yoga. The Definitive Step-by-Step Guide to Dynamic Yoga, John Scott (Gaia Books)

Tapa blanda y ligero: este es mi libro de viaje; con él y mi esterilla he recorrido Suecia, Sri Lanka, Zanzíbar… vamos que si sigo así, voy a tener que sacar un pasaporte para al libro.

Cada asana de la primera serie de Ashtanga está explicada de manera clara y concisa acompañada de un montón de fotografías (no solamente la postura final: transiciones; variantes… una guía muy buena) También da pequeños consejos u observaciones.

Mis primeros pasos en el Yoga fueron de la mano del Ashtanga (el Hatha aparecería años más tarde) por eso tengo tanta bibliografía de este estilo.

5- Anatomie pour le yoga. Muscles et yoga, Blandine Calais-Germain (Éditions Déseris)

Si te dedicas profesionalmente al Yoga este libro te resultará de una gran ayuda. Acompañado de dibujos, Blandine desgrana varias asanas y los músculos que trabajamos en ellas con indicaciones y con sugerencias de soportes. Muy ilustrativo e iluminativo.

Por cierto, yo este libro lo nombro en francés porque es la edición que yo manejo pero puedes encontrarlo en español.

 

Con tanto escribir sobre libros de Yoga ahora siento una gran necesidad de ponerme sobre la esterilla 😉 No dudes en dejar tu comentario sobre estos u otros libros de yoga ¡Feliz día del libro! 

Yoga: algo más allá de una moda durante el confinamiento

La crisis que estamos viviendo nos afecta como sociedad y como individuos de diferente manera. Cada un@ de nosotr@s estamos intentando llevar esta situación de la mejor forma posible. Como profesora de yoga, me preocupan varias cosas que veo en las redes: el boom del yoga como la píldora mágica para salir de este confimamiento con un cuerpo 10, vivir el confinamiento con alegría constante porque el yoga te hace sentir bien, hacerte invencible al COVID-19 por practicar yoga,  clases de yoga abiertas a todo el público que no son precisamente para todo el público…

Dándole vueltas a todo esto he decido publicar mis siguientes reflexiones personales:

1- El Yoga fortalece el sistema inmunológico sí, pero eso no te hace inmune a ningún virus. Precaución y cabeza.

2- La meditación tiene muchos beneficios y, sí, ayuda a sentir mejor, pero no es un camino de rosas ni una poción mágica. Sus beneficios se notan a base de constancia; y meditando no va a desaparecer este problema (aunque sí  te va a sar herramientas para manejarte mejor en este problema)

3- No necesitas comprar material de Yoga para iniciarte en el Yoga durante la cuarentena. Necesitas encontrar una clase de un profesor que adapte la clase a alguien como tú, con tus condiciones. Compra cuando pase todo esto (si realmente quieres seguir)

4- No renuncies a calidad. Estamos en casa vale, y a lo mejor las clases que estás siguiendo son gratuitas pero no por ello tienes que renunciar a calidad. Busca profesores cualificados, hay un montón en la red compartiendo.

5- Por favor, ten cuidado con tu cuello. Si estás practicando delante de la pantalla escucha las indicaciones que el profesor va dando, girar el cuello para mirar la pantalla en función de la postura en la que estés ¡te puede jugar una mala pasada! (y ya tienen demasiados pacientes en los hospitales como para empezar a saturar las emergencias de traumatología)

6- Cuando te pongas a practicar no pienses “hago esto para que me ayude con el confinamiento” piensa que lo haces porque realmente quieres, o porque por fin tienes ese tiempo que antes no tenías… lo que sea pero en positivo. Así te ayudará a fijar una rutina que probablemente se quede contigo tras este período de tiempo y, quien sabe, apuntarte a clases presenciales y regulares de Yoga en la ciudad donde vives

Los profesores de Yoga también estamos sufriendo en esta crisis y vamos a tener que ser fuertes para salir adelante; tanto a nivel mental como a nivel material (tenemos facturas que pagar)

 

7- ¿Sabías que no tienes por qué estar activ@ y hacer yoga todos los días? No te fuerces, si coges rutina bienvenida sea, pero aprovecha para descansar y para escuchar tu cuerpo y darle lo que necesita.

Por cierto, la escucha del cuerpo es algo que se adquiere con la práctica de Yoga. LLeva su tiempo, pero cuando recoges el fruto, este te acompaña de por vida.

8- Desconecta de vez en cuando redes sociales, teléfono, televisión… y estate contigo mism@, con tu pareja, con tus hijos… con quien sea que estés pasando el confinamiento. Esto te va a dar un momento de verdadero Yoga sin falta de mallas: estar presente en el aquí y el ahora.

Y tú ¿estás practicando yoga en casa? ¿Has empezado en la cuarentena o ya practicabas antes? Desde mi casa, te agradezco que hayas tomado tu tiempo para leerme y te deseo de corazón que estés bien.

¿Somos mejores personas los yoguis?

En la entrada “5 años de Yoga” escribí que gracias al Yoga me siento mejor conmigo misma y con mi entorno. Escribir esto me ha bombardeado la cabeza durante días con la siguiente pregunta ¿Significa esto que soy mejor persona?

Honestamente creo que sí, que el Yoga nos hace mejor como personas; aunque no creo que todas las personas que practican Yoga sean buenas personas. De hecho, creo que hay algunas personas dentro del Yoga con intenciones no muy buenas y con una visión de la vida no muy de espíritu yogui que digamos.

Dentro del mundo del Yoga nos encontramos casos de todo tipo: personas que están en el negocio para enriquecerse, acosador@s, mentiros@s… cualquier cosa que se te pueda ocurrir. Aunque una cosa quiero dejar clara: esto no es culpa del Yoga. Es culpa de la persona, la cual, probablemente ya tenía estos problemas antes, y la cual no está entendiendo o practicando yoga 100%

Sin ir más lejos, el gurú del Yoga que llevo practicando incluso antes de descubrir el Hatha (Ashtanga) está envuelto en una serie de escándalos sexuales por tocamientos indebidos…. Cuando empecé a leer sobre el asunto mi mundo se tambaleó. Soy mujer ¿tengo que dejar de practicar Ashtanga por solidaridad con las víctimas? ¿Por mi sentimiento de indignación? No; no lo voy a hacer; pero tampoco alabaré la figura del que usó su posición de poder como profesor de yoga para usarlo en su beneficio propio. No quiero mirar hacia otro lado, pero tampoco quiero que una persona así dañe todo lo bueno que tiene el Yoga.

Creo que el Yoga transmite unos valores muy importantes. A mi personalmente me ha transformado ¿soy mejor persona? Sí. No me considero mejor persona en el sentido de ser mejor que los que me rodean, me considero una versión mejorada de mi anterior yo. Esto no quiere decir que sea perfecta: me pongo de mal humor, puedo sentir la envidia, no caigo bien a todo el mundo (ni todo el mundo me cae bien a mi)… pero el Yoga me ayuda a ver todas estas cosas y a trabajar en ellas. Trabajando en ellas, mejorando, evolucionando, entendiendo; creo que me convierto en una persona que puede ser realmente parte de la sociedad que formamos y aportar algo; al fin y al cabo, todos somos uno.

No por  practicar Yoga, se es mejor persona; aunque si realmente entiendes lo que es practicar y vivir el Yoga lo serás. Eso sí, no peques de inocente pensando que otra persona va a ser buena solo por ser Yogui; sigue tu intuición, sobre todo al elegir profes@or, y conviértete en mejor persona

5 años de Yoga

Domingo 5 de mayo de 2019, estoy de aniversario ¡¡¡5 años practicando Yoga!!!

Chusa Cuendias Yoga. Practicando en Boras. Abrirl 2019
Disfrutando sobre mi esterilla 🙂
  • ¿Cómo conocí el Yoga?
Koh Tao. Chusa Cuendias. Enero 2014
Mis vistas en Koh Tao (así es fácil que el Yoga llame a tu puerta)

En Koh Tao, Tailandia, una mañana desde la terraza de mi bungaló vi a una pareja que hacía yoga. Entonces no tenía ni idea, pero ahora puedo reconocer que estaban haciendo Ashtanga (parece que estaba destinada a empezar con este estilo) Verlos practicar, de alguna manera me hizo sentir bien: la armonía de sus movimientos, la serenidad de sus rostros…

No sé quienes son pero, sin quererlo, plantaron una semillita dentro de mi que, unos meses después, germinaría.

  • ¿Por qué empecé a practicar Yoga?

Hace unos años caí enferma. Antes de esto, iba todos los días al gimnasio: spinning, body pump, pilates, máquinas… Casi cualquier cosa que me pusieran por delante (menos aerobic, no soporto el aerobic) Cuando empecé a recuperarme, mi cuerpo, pero sobre todo mi cabeza, querían empezar a hacer ejercicio de nuevo; pero mi cuerpo no estaba preparado para volver al ritmo del gimnasio, así que probé por otra alternativa pensando en que iba a ser, al menos eso creía, menos intenso: el Yoga.

Pequé de ingenua porque descubrir el Yoga me resultó algo muy intenso (sobre todo a nivel mental)

  • ¿Cómo empecé?

Busqué por internet una shala que no me quedaba lejos de casa y escribí por el messenger (me costó mucho muchisísimo escribir, una parte me decía sí, otra no) Me confundí de horario el día que quedé para ir a probar, aún así, el profesor me recibió y me dio mi primera clase de Ashtanga. Cuando salí sabía que iba a volver al día siguiente, y el siguiente y el siguiente… y así fue.

Volví a pesar de que al día siguiente me dolían hasta las pestañas de las agujetas que tenía 🙂

  • ¿Por qué empecé con Ashtanga?

Empecé con Ashtanga porque el profesor con el que comencé eligió por mí. Sinceramente, si llego a tener más información en aquel momento sobre estilos de Yoga creo que habría empezado por Hatha o, incluso, alguna clase particular… Pero el destino lo quiso así y creo que ha sido para bien porque aquí sigo.

  • ¿Cómo pasé de ser estudiante a ser profesora?

Sigo siendo estudiante (y seré hasta el fin de mis días) pero me decidí a dar el paso para convertirme en profesora cuando me di cuenta y entendí que no era sólo la practica de Yoga lo que me llenaba y quería; necesitaba transmitir a otros lo que yo había descubierto.

Este paso no ha sido fácil de dar. Respeto mucho a mis profesores, conozco gente que lleva muchísimo tiempo practicando yoga y yo, a los dos años de practica, voy y me meto en el lío de empezar a formarme… Muchas dudas, mucha incertidumbre y vergüenza, pero no me arrepiento: me llegó el momento cuando me tenía que llegar.

  • ¿Qué es lo que me aporta el Yoga?

El Yoga me ha aportado tantas cosas que creo que una entrada en necesaria sólo para esto. En resumen: me siento mejor conmigo misma y con mi entorno desde que practico Yoga.

Chusa Cuendias practicando Yoga en Boras, abril 2019
Me siento bien practicando Yoga; creo que mi cara lo refleja 🙂

Si tienes cualquier tipo de comentario, pregunta, consulta, duda, curiosidad… lo que sea; deja un comentario ¡Estaré encantada de leerte! 🙂

Manual básico para prevenir lesiones, y dolores varios, durante la práctica de Yoga

 

Por todas partes nos encontramos información asegurando que el Yoga es maravilloso, que sirve para muchísimas cosas, entre ellas, recuperarse de lesiones o aliviar dolores o tensiones; entonces ¿cómo puede ser que nos hagamos daño practicando?

 

brown and white bear plush toy

Independientemente de la forma física en la que se esté, del tiempo que se lleve practicando Yoga o del estilo de Yoga que se practique, siempre me encuentro con gente que en, alguna ocasión (incluso ocasiones), se han hecho daño (o les han hecho daño) durante una práctica de Yoga ¿por qué pasa esto si el Yoga tiene tantos beneficios? ¿no tendríamos que estar en una zona súper segura? ¿Creernos en una zona segura nos hace lanzarnos a probar posturas imposibles que hemos visto en alguna parte y que creemos que también podemos hacer?  ¿Qué debemos hacer para que esto no nos pase?

  • Escucha a tu cuerpo (y no dejes que este sea controlado por tu ego)

Por muy bueno que sea tu profesor@, el libro con el que estás trabajando para mejorar una âsana o el video que estás viendo para aprenderte una secuencia ¡Sólo tú estás en tu cuerpo!

Si algo nos da la práctica de Yoga es  aprender a conocernos y aceptarnos (con nuestras limitaciones) Para mi, esto es más importante esto que cualquier âsana: si sabes dónde tienes que parar, eres un buen practicante: escúchate, acéptate y quiérete.

  • Movilízate siempre antes de practicar

¿Sabes de algún deportista de élite que empiece su entrenamiento o competición sin un calentamiento previo? ¿Qué te hace pensar que, por muy flexible que seas, puedes enroscarte en una postura imposible sin haber preparado tu cuerpo primero?

Entiendo que en un momento dado quieres enseñarle tu nueva postura a un amigo, hacerte una foto o, incluso, solo trabajar esa postura porque la quieres mejorar pero ¡¡¡No te olvides de hacer un pequeña movilización y preparar los músculos o articulaciones que se van a ver implicados en tu postura!!!

  • Ojo con las rebajas a la hora de buscar un profesor@

El Yoga está de moda, esto no puede dudarse, y cada vez hay más centros, profesores, gimnasios, instructores… y cada vez con más ofertas y precios de risa. Yo recomiendo prudencia ante toda esta avalancha. Infórmate sobre el centro al que vas a ir, no dudes en preguntar a tu profesor dónde se formó, cuanto tiempo lleva practicando yoga… Creo que es muy importante poder confiar en el profesor de yoga: que sepa cuidar de nuestra salud postural, que nos sepa marcar un camino de trabajo y, sobre todo, que sepa vernos para no forzar nuestros límites.

  • Actitud durante la clase

Tener el equipo adecuando para la práctica y seguir unas indicaciones mínimas también puede prevenir pequeños sustos. Invierte en una buena esterilla que te de estabilidad y no te resbales en ella; por este mismo asunto de los resbalones (y alguna razón más) ¡no practiques con calcetines!

Utiliza soportes que te ayuden a adaptar las asanas a tus condiciones físicas: mantas, bloques, ladrillos… (yo me aseguraría que en mi centro donde asisto a clases de Yoga manejan y controlan estas técnicas) Y, sobre todo, escucha a tu profesor@ (la comunicación profesor@/alumno@ es muy importante)

  • No vas a trabajar en el circo del Sol: eres un “simple occidental”

No importa la disciplina de yoga que practiques, no tienes que ponerte metas posturales ¡las metas van por otros lados!

Hay mucha muchas imágenes inundando las redes pero no todas son la realidad. Ex bailarinas profesiones, ex gimnastas, ex, ex, ex… cada vez más deportistas que se retiran de su especialidad por edad, por lesiones o por no haber podido llegar a niveles de competición más altos se dedican al yoga buscando una nueva salida profesional; obviamente, no podemos compararnos con una persona que ya podía poner la pierna de la cabeza cuando tú ni siquiera sabías que exitía el yoga.

Además, tenemos que ser un poco sinceros con nostros mismos: vivimos en una sociedad occidental, en las que nos sentamos en sillas, pasamos horas delante de pantallas de ordenador, comemos comida chatarra… y un montón de cosas que nos alejan de los cuerpos orientales así que, no te pases de exigente con tu probre columna encorvada o tus caderas cerradas: mímalos y cuídalos.

 

En resumen: buscar un buen profesional del Yoga, practicar con regularidad para evolucionar con progresión en tu práctica , escucharte, aprender, adaptarte y quererte; y no tomar el dolor como algo normal dentro de la práctica. Si aún así, un día te haces daño o te lesionas, tómate tu tiempo para que el cuerpo descanse y se recupere y aprovecha ese tiempo para saber por qué te pasó y que es lo que no debes volver a hacer para que no te pase de nuevo.

Recuerda: no estás en una competición, estás en un camino maravilloso contigo mismo y los que te rodean. El camino del Yoga. 

R. Saraswathi Jois: Ashtanga Yoga en Mysore tiene nombre de mujer

 

Como practicante de Ashtanga Yoga, cumplí un sueño el día que puse el primer pie en la shala de Saraswathi Jois en Mysore. Estaba tan nerviosa que casi no consigo ni colocar mi esterilla en el suelo… Allí estaba, después de dos años con la idea en mi cabeza, en la SHALA con el espacio justo para la esterilla. Solo necesité una vuelta del Saludo al Sol para tranquilizarme, estaba donde tenía que estar: en mi esterilla, con mi practica y con ELLA.

Durante tres semanas, de lunes a viernes entre las 06:30 y las 06:45 (el sábado se descansaba y el domingo tocaba clase dirigida) llegaba a la shala; nunca jamás sentí cansancio o pereza al despertarme porque la energía del lugar te atrapa y te arrastra. A nivel personal, tuve las mejores prácticas que he tenido hasta ahora; no a nivel de nuevas posturas o âsanas imposibles, sino a nivel interno, a entender de verdad el concepto de meditación en movimiento y el poder del Pranâyama.

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Así de concurrida está la escalera de acceso a la shala a las 06:30 de la mañana. Toca esperar hasta que oyes el famoso “NEXT!”

Saraswathi más que cumplió con mis expectativas. Tiene ese punto de profesora estricta y llena de amor al mismo tiempo. Es exigente y a la vez es dulce; está muy presente, a pesar de estar rodeada de un montón de estudiantes sientes que ella está pendiente de todos y cada uno y cuando de repente escuchas su famoso “What are you doing?” sabes que bajo la atenta mirada de Saraswathi no es posible escaquearse.

Si practicas Ashtaga Yoga ir a Mysore y disfrutar del privilegio de practicar con Saraswathi Sois es uno de los mejores regalos que
puedes hacerte (aviso: corres el riesgo de engancharte y querer volver todos los años o de que no te guste nada de nada…)

 

¿Quién puede ir a practicar con Saraswathi Jois?

Todo el mundo. Saraswathi acepta a estudiantes de todos los niveles que quieran ir a su shala.

Durante mi estancia vi todo tipo de niveles: desde chinas que parecía sacadas del Circo del Sol, hasta una niña a la que le estaban enseñando en el despacho mientras la madre practicaba en la shala. Yo en ese momento acaba mi práctica en Navâsana (si practicas Ashtanga sabes que aún quedan unas cuantas âsanas hasta completar la serie… 😉 )

Saraswathi sigue el método de Pattabhis Jois. La escuela consiste en ir a realizar tu práctica bajo la supervisión de Saraswathi y sus asistentes, el resto del tiempo lo tienes libre. Si estás buscando formación más específica, clases teóricas, que te corrija cómo dar tus clases de Yoga te recomiendo que busques otro centro.

¿Cómo puedo conseguir practicar con Saraswathi Jois?

Lo primero es que no lo dejes para el último día ni cuentes con aprovechar que pasas por Mysore para ir a practicar. La práctica en el KPJAY SHALA tiene mucha demanda, hay que solicitar la plaza con unos 3 meses de antelación (la verdad es que es perfecto, porque así una vez confirmada tu plaza puedes dedicarte a la compra de billetes de avión y con esta antelación es posible encontrar buenos precios) Los pagos se hacen directamente en la oficina de registro (registrarse es muy importante ya que no puedes acceder directamente a la shala sin tu carnet aunque tengas tu correo electrónico con la confirmación de tu plaza.

Para aplicar por una plaza o leer más información sobre el KPJAY SHALA pincha en el siguiente enlace: shala de Saraswathi Jois en Mysore (toda la web está en inglés, si no te queda claro alguna cosa puedes consultarme en los comentarios)

¿Se necesita mucho dinero para estar un mes con Saraswathi Jois?

Un mes como alumno de KPJAY SHALA cuesta Rs. 30000, unos 390 euros (te recomiendo que compruebes el cambio ya que puede variar) A esto, hay que añadirle el costo de la Visa para poder entrar en India, los billetes de avión (el aeropuerto más cercano es el de Bangalore), el alojamiento (en Mysore hay mucha oferta/demanda con precios muy variados) y la comida (en esto último no vas a gastar prácticamente nada ¡y vas a comer genial!)

La experiencia merece tanto la pena que no duele ni uno de los euros empleados para estar allí (además si haces cuentas, seguro que gastas igual o más cuando estás en tu ciudad 😉 )

 

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Emoción tras la última práctica con Saraswathi Jois