Viajar en avión en tiempos de COVID

Viajar con mascarillas. Chusa Cuendias. Agosto 2020.
7 de agosto de 2020: mi primer viaje en avión en era COVID-19. Chusa Cuendias.

Honestamente, quería evitar a toda costa coger un avión por el momento (bastante había sido ya la experiencia del autobús y el respeto cero que tienen muchas personas) pero mi coche decidió cogerse unas vacaciones en el mismo periodo de tiempo que tenía disponibilidad para poder ir a Francia a visitar la tierra de mi pareja así que… ¡al aeropueto del Bilbao!

El día antes de volar, recibimos un mensaje de texto de la compañía recomendando el registro del equipaje. Una vez en el aeropuerto, nos explicaron que son las propias tripulaciones de las compañías las que están reclamando esto por su propia seguridad: menos equipaje a bordo, menos manipulación de objetos pertenecientes a personas que no sabes nada de ellos.

Una cosas positiva es que hay menos gente en el aeropuerto; no te emociones que en tu avión no vas a ir con asientos vacíos y distancia entre unos pasajeros y otros: el avión va a ir lleno hasta arriba. El motivo de menos personas en el aeropuerto es porque hay muchos menos vuelos programados que anteriormente. De hecho, en Charles de Gaulle, el 16 de junio, llegamos a la terminal 3 con el taxi y… ¡parecía Walking Dead! Solo estaba abierta la terminal 2… en  un aeropuerto de estas dimensiones y con toda la gente que suele haber impresiona verlo sin personas, sin coches, sin ruido, sin vida.

En el aeropuerto de Bilbao sólamente estaba abierto uno de los restaurantes de dentro; el resultado: han aumentado aún más los precios. Para que te hagas una idea; la típica oferta de desayuno brilla por su ausencia.

He de decir que la experiencia de embarcar y de salir del  avión con AirFrance es positiva: con tiempos para ir poco a poco y que haya distacias (las distancias que puede haber en un avión lleno…) Pero la experiencia con los pasajeros; pues lo de siempre: la gente o se quita la mascarilla o la llevan por debajo de la nariz (sin contar que lo tocan todo)

Hay un momento en que AirFrance ofrece una bebida y un aperitivo; ese es el momento en que se lía parda, a partir de aquí no hay retorno: el que ya pasaba de todo antes de subir al avión ahora más aún.

En el avión nos hicieron rellenar un cuestionario con nuestros datos y asegurando que no hemos tenido contacto con COVID-19 ni fiebre. Lo de la fiebre vale, pero lo del contacto con COVID, yo he respondido creyendo que no pero ¿cómo asegurarlo si solamente para llegar al aeropuerto ese día tuve que coger dos autobuses diferentes?

Por cierto, ni un sólo control de temperatura en todo el día del viaje.

Otra cosa positiva, en el autobús que te lleva del avión a la terminal hay un montón de espacio ¡ya no te sentirás como una sardina nunca más! (al menos durante el periódo COVID)

LO QUE RECOMIENDO:

  • Llevar varias mascarillas por si se te rompe una o por si tu viaje es muy largo para poder renovarla de vez en cuando (debemos proteger no sólo protegernos) Y por favor, que sean mascarillas que cumplan la normativa porque se ve cada cosa por ahí…
  • Llevar siempre hidrogel contigo (aunque en el aeropuerto vas a tener hidrogel en muchos sitios)
  • Sigue la recomendación de facturar la maleta (a no ser que vayas muy justo de tiempo para coger un transporte público en el que sigues tu viaje)
  • Llévate algo de comer contigo (sobre todo si eres vegetariano/vegano)
  • Respeta las distancias.
  • Amabilidad y no hostilidad. Esto es algo de lo que tenemos que salir todos juntos, no valen diferentes equipos.
  • Cuídate y cuida de los demás. Idependientemente de lo que pienses sobre esta situación; hay gente sufriendo mucho.
Autobús lleno hasta los topes. Paciencia y respeto. No nos queda otra. Chusa Cuendias. Agosto 2020.
Autobús lleno hasta los topes. Paciencia y respeto. No nos queda otra. Chusa Cuendias. Agosto 2020.

Cómo planificar tu viaje cuando no tienes mucho tiempo

Te vas de vacaciones y esta vez quieres hacer algo diferente ¡Por fin te has decidido a ir a ese destino exótico con el qué tanto habías soñado! Te pones a mirar información pero los blog de viajes y demás que te encuentras suelen estar escritos por viajeros que parece que tienen mucho más tiempo que tú, dinero que tú y espírituto aventurero que tú….

No pasa nada, no te agobies; con unos pocos pasos  encontrarás tu camino viajero 😉

Contéstate a una serie de preguntas para encontrar la forma de organizar tu viaje ideal

1- ¿Voy sol@, en pareja, familia o amigos?

Parece una tontería, pero el viaje cambia, y mucho, en función de con quién vayas. Si viajas en pareja a lo mejor te apetece dejarte unos días para algo romántico, si vas con niños será bueno que pienses en actividades para mantenerlos entretenidos y motivados…

2- ¿Cuánto tiempo tengo?

Esto no quiere decir que tu destino tiene que cambiar si no tienes de mucho tiempo. Si quieres ir a Australia porque es la ilusión de tu vida pero sólo tienes dos semanas obviamente no vas a recorrer todo el continente pero sí que puedes elegir lo que no quieres perderte de ese sitio 😉

3- ¿Qué quiero ver?

Está muy bien leer blogs, revistas, guías de viajes… (yo personalmente me paso horas y horas, leyendo e informándome antes de salir de viaje, me encanta) Pero el viaje es TU viaje y de nadie más. De nada te sirve ir a Estambul y dejarte dinero y acabar muy cansad@ viendo mezquita tras mezquita, si lo que realmente te apetece es pasarte el día en el zoco en busca de gangas.

Ojo: con esto no quiero decir que hay que pasar de las cosas culturalmente importante de los sitios a los que vas. Solo elegir, a lo mejor te vale ver solo un monumento para hacerte una idea y después dedicar el tiempo a otras actividades que te motiven más.

4- ¿De cuánto dinero dispongo?

Esta pregunta es indispensable. Para mi algo muy importante es el dinero que tengo para ese viaje pero siempre con una condición: tengo que tener un dinero extra para emergencias. No me gusta ir justa, porque cuando se está lejos de casa siempre hay que tener un plan b (y, sintiéndolo mucho, el dinero es algo importante a la hora de imprevistos)

El dinero también puede comprar tiempo. Si vas a un sitio grande con poco tiempo pero tienes presupuesto para vuelos internos podrás hacer más cosas. Si vas a un sitio grande con poco tiempo tendrás que dedicarle más atención al punto 3 y hacer una lista de tus verdaderas intenciones (y no dejarte llevar demasiado por opiniones externas)

5- ¿Soy una persona flexible o necesito una buena planificación?

Esto es importante, no dejes cosas para el último momento si necesitas organización porque puede dar lugar a estrés y ansiedad antes del viaje o durante el viaje. Eres flexible, no dejes que tu flexibilidad te pase factura en caso de tener poco tiempo para tu viaje.

Yo recomiendo en este aspecto un buen autoanálisis y llegar a un punto medio. La flexibilidad normalmente aporta buenas sorpresas en los viajes; la planificación hace que no te quedes sin alojamiento decente en caso de alta demanda en el sitio al que vas. La clave está en encontrar el equilibrio entre ambas 😉

 

No dejes que pase otro año más sin la aventura que sueñas ¡2020 puede ser el año de tu gran viaje! Así que cuadra tus vacaciones cuanto antes y… ¡a explorar el mundo!

Las razones por las que no quiero volver a Madagascar

Todo lo que leí antes de ir a Madagascar era maravillas… ¿Somos los únicos que hemos quedado hasta las narices de Madagascar?

 

Barco de pesca en Nosy_Be
Barco de pesca en Nosy-Be

Resulta que  mi chico y yo decidimos ir a Isla Reunión a visitar a unos amigos y ya que estábamos allí ¿por qué no una escapadita?   Tuvimos unos instantes de dudas y, al final, nos decantamos por Madasgascar: una hora y media de vuelo desde Reunión, una fauna y flora totalmente distintos por descubrir, unas islas prometiendo el paraíso… y diferentes informaciones online asegurando que es un país que se puede hacer en plan mochilero siguiendo kilómetros de carretera

Bueno pues, no es oro todo lo que reluce. Creo que Madagascar es un país interesante de visitar con cosas extraordinarias que descubrir pero… no creo que sea un país amable ni fácil para mochilear

1. El transporte

Lo primero que quiero señalar es esto: Madagascar no es para andar por carretera en transporte público. Que se puede hacer sí, que es súper barato, también; pero las condiciones son horribles. Las carreteras brillan por su ausencia y los tramos asfaltados son aún peor que los tramos de tierra… Las furgonetas en las que te vas a mover estarán llenas de gente, cosas y animales y estarás ahí durante horas (20 horas sin poder mover un tobillo y me lo cuentas)

Las carreteras de Madagascar
En algún lugar entre Ambanja y Antananarivo

Además, viajar en estas condiciones es de todo menos seguro (cuando son las 3 de la mañana hay una tormenta de escándalo, cosa habitual por estos lares, y tu conductor lleva peleándose con esas carreteras desde las once de la mañana te planteas bastantes cosas…)

Arrozales entre Antsirabe y Antananarivo
Vistas de los arrozales en la carretera entre Antsirabe y Antananarivo (una de las partes más bonitas de todo el recorrido)

El paisaje no es lo suficientemente atractivo como para disfrutar de las vistas y olvídate de encontrar rincones escondidos y con encanto (el único encanto que encontrarás son niños pidiéndote dinero a cambio de una foto… muchas gracias turistas del mundo por estas prácticas tan “morales”) Además, muchas de esas horas las harás de noche por lo que poco vas a poder mirar por la ventanilla (y suerte si consigues dormir entre los bruscos movimientos y la música a todo volumen)

El transporte en Madagascar por Chusa Cuendias
Con los taxis tampoco tuvimos muy buena suerte…

 

Al final acabamos comprando un vuelo nacional (sólo de ida ya que el precio era prohibitivo) porque estábamos gastando nuestros días en la carretera, y gastando nuestras energías en unos madrugones totalmente indecentes

 

 

 

 

2. La acogida

El pueblo de Madagascar está pasando por momentos difíciles. La economía parece que ha mejorado con respecto a otros países africanos pero las diferencias sociales se están acentuando mucho creando grandes tensiones entre ellos. Estas tensiones se trasladan al viajero que además es metido en el mismo saco que el turista tipo de viaje organizando que trata al nativo como algo inferior al que soltar pequeñas propinas todo el tiempo por tonterías varias. En el momento en el que no estás en el “club del turista de la propina constante” olvídate de sonrisas y educación (por supuesto, estoy generalizando porque también hay gente maravillosa)

Sobre todo en la capital, notamos cierta agresividad hacia nosotros (y con ellos mismos) Y es algo con lo que tendrás que lidiar si decides moverte a tu aire porque las estaciones de autobuses son un foco de gente más que interesante (por llamarlos de alguna manera) en el que recomiendo moverse con especial precaución

Nadie sabe nada, nadie te responde a nada y nadie quiere hablar de nada. Y esto se aplica incluso en hoteles ¿necesitas un taxi? ¿saber dónde poder informarte dónde comprar un billete para tu siguiente destino? Pues te buscas la vida, y no cuentes con el wifi porque, a excepción de Antananarivo, no encontrarás una señal decente (que no me quejo de esto, solo aviso porque a la hora de organizar el viaje sobre la marcha normalmente tiramos de wifi)

Tampoco esperes una cálida acogida por parte de la policía, más bien, ármate de paciencia para tratar con ellos… En el puerto de Nosy-Be éramos los únicos extranjeros y tuvimos que enseñar nuestros pasaportes en varias ocasiones ya habiendo pasado los controles de acceso (mientras que el resto de la gente que nos rodeaba, nada de nada)

3. Descubrir sitios que no tienen nada que descubrir

Si eres un viajero de los que te gusta dejarte fluir y salirte un poco de la línea turística marcada (a mi personalmente me encanta y es como me gusta viajar) siento decirte que en Madagascar deberás hacer lo que hay que hacer. Eso no quita que vas a ver cosas únicas e increíbles, pero son las que hay y están donde están; no creo que vayas a descubrir nada nuevo fuera de estos puntos

Playa en Morondava, Madagascar (Chusa Cuendias 2018)
Intentando buscar un rincón donde descansar en la playa de Morondava

Yo lo intenté: acercarme a esa playa no turística, comer en el único sitio donde no veas un turista… este tipo de cosas, pues bueno: suciedad, caos, incendios provocados, nada…

Es muy duro ver la situación de la mayoría de la población. Es algo que va más allá de la pobreza… Es sentir que esas personas han abandonado cualquier tipo de esperanzas en sus vidas/destinos y simplemente “están” ahí, sin más (no encuentro las palabras para describir bien este aspecto, pero me sigue removiendo algo dentro de mi)

4. Balance precio/tiempo/esfuerzo/resultado

Lémur en Nosy Tanikely, Nosy Be, Madagascar (Chusa Cuendias 2018)
Este lémur venía a por su plátano (fuera de plano todos los turistas dándole comida para hacerse la foto) en Nosy Tanikely

El esfuerzo, el tiempo que se emplea, la energía y el dinero no los veo reflejado después en las maravillosas promesas prometidas por descubrir ¿Qué vi los ansiados lémures? Sí, pero había un guía ofreciéndoles plátanos para que se acercasen y hacerse fotos con la gente (si esto es ver animales en su hábitat natural y sin interferir en ellos yo ya me quedo sin palabras)

¿Qué el bulevar de los boabads tiene una magia y es de una hermosura indescriptible? También, pero cuando te has pasado 15 horas de viaje para llegar y después te tienes que hacer otras tantas de vuelta pues no puedes evitar pensar que a lo mejor es un poco demasiado para ver unos árboles…

 

 

 

Mi consejo personal: 

Lo siento, pero creo que hay muchos otros países mucho menos idealizados que Madagascar y que ofrecen muchísimo más. Y es que creo que Madagascar está sobrevalorado porque aún no es muy turístico y así puedes añadirte una medalla extra de real viajero

Sinceramente, creo que Madagascar es para hacer con el viaje bien organizado antes de llegar y moviéndote por esta enorme isla con vuelos nacionales (a riesgo de que te los cancelen, que es la norma) Si aún así quieres ir a la aventura, sólo te lo recomiendo en caso de tener mucho tiempo para tu viaje